LAMBAYEQUE SE CONVERTIRÁ EN LA ZONA DE MAYOR PRODUCCIÓN DE TARA EN EL PAÍS

Las áridas pampas de la zona limítrofe entre los distritos de Mórrope y Jayanca, en Lambayeque, se han convertido hoy en una alfombra verde gracias a la iniciativa de un grupo de inversionistas y pequeños productores que apostaron, a pesar del escaso recurso hídrico, por la siembra de tara, un producto de agroexportación empleado en la industria farmacéutica, alimentaria y textil. De las cinco mil hectáreas que poseen estos agricultores, agrupados en la asociación denominada “La Frontera” de Mórrope, actualmente hay 400 hectáreas de tara o taya en proceso de producción mediante un sistema de riego tecnificado, cuya primera cosecha estaría lista entre noviembre y diciembre de este año, generando ingresos económicos para cientos de familias que observan esta iniciativa como una oportunidad de desarrollo. La Frontera, con sus niveles de producción que superarán las 50 toneladas por hectárea, se convertirá en la zona de producción de taya más grande de Lambayeque y de todo el norte peruano. El proyecto que comenzó en el 2003, consistió en la capacitación a los agricultores sobre la siembra de este cultivo alternativo mientras se conseguía el presupuesto para la producción de los plantones de tara y la adquisición de los equipos de bombeo y distribución del agua que sería obtenida con la perforación de pozos tubulares. “La inversión en este producto a diferencia de lo que se necesita para la siembra de esparrágos, páprika o caña de azúcar es menor. Aquí se destinó unos 1500 dólares por hectárea con riego tecnificado, en los demás productos se invierte unos 10 mil dólares”, destacó César Gonzáles, propietario de uno de los fundos. Agregó, que para irrigar un hectárea de tara al año se necesitan 5 mil metros cúbicos de agua, mientras que para el arroz más de 15 mil metros cúbicos. Por ello se constituye en una opción de cultivo alternativo frente a los tradicionales. Explicó que “para atender la demanda externa se deberá contar con unas 10 mil hectáreas y en Lambayeque hemos dado el primer paso de una siembra a gran escala a diferencia de otras regiones del país”. Esta experiencia exitosa fue expuesta al presidente de la región Lambayeque, Yehude Simon Munaro, quien recorrió los campos de cultivo acompañado del gerente de Recursos Naturales y Gestión del Medio Ambiente, Juan Sandoval Valdiviezo. La autoridad regional comprobó que si era posible reverdecer tierras que por siglos permanecieron en completo abandono. También verificó la ampliación de la frontera agrícola con productos como páprika en otro sector de la Frontera. “Nadie quiso aventurarse con el proyecto porque no confiaban que si era posible convertir la arena en áreas verdes y miren ahora, Mórrope se convierte en la primera zona de mayor producción de tara en el Perú”, señaló Simon Munaro. Adelantó que se firmará una alianza estratégica pública – privada, que permitirá al Gobierno Regional apoyar a los productores en la sostenibilidad del proyecto, en la ampliación de su frontera, así como en el mejoramiento de la carretera carrozable para el traslado adecuado de su producción. Para fines de año, se tiene previsto la instalación de una planta de procesamiento de tara en el distrito de Jayanca, lo cual traería puestos de trabajo. La producción, estimada en 100 toneladas, será sometida a los procesos químicos respectivos para la obtención del polvo y goma de tara. El primero es utilizado como tinte y curtidor de cueros, y el segundo derivado tiene diferentes usos en la industria alimentaria como estabilizador para productos de consistencia viscosa (como salsas, yogurt, mermeladas), así como en la industria farmacéutica para la producción de medicamentos dietéticos y para curar úlceras y cicatrices. También se constituye en un proyecto de desarrollo forestal, pues además de utilizar sosteniblemente los recursos del árbol de tara, transcurridos algunos años éstos permitirán reforestar el área. De igual manera, es considerado como un modelo ecológico porque no utiliza fertilizantes químocos, por el contrario cuenta con pozas conteniendo fertilizantes orgánicos. Para la siembra de tara no es indispensable talar las especies forestales existentes como algarrobo, ficus y sapote. En los pequeños reservorios donde almacenan el agua procedente de los pozos tubulares se viene planificando la crianza de tilapias, como una actividad complementaria de producción que también generará ingresos familiares. Indicar que para llegar a la zona del proyecto es necesario recorrer la ruta Chiclayo-Jayanca y luego ingresar por una trocha carrozable de más de 15 kilómetros que conduce hasta el desierto de Mórrope.

LAMBAYEQUE SE CONVERTIRÁ EN LA ZONA DE MAYOR PRODUCCIÓN DE TARA EN EL PAÍS

Las áridas pampas de la zona limítrofe entre los distritos de Mórrope y Jayanca, en Lambayeque, se han convertido hoy en una alfombra verde gracias a la iniciativa de un grupo de inversionistas y pequeños productores que apostaron, a pesar del escaso recurso hídrico, por la siembra de tara, un producto de agroexportación empleado en la industria farmacéutica, alimentaria y textil. De las cinco mil hectáreas que poseen estos agricultores, agrupados en la asociación denominada “La Frontera” de Mórrope, actualmente hay 400 hectáreas de tara o taya en proceso de producción mediante un sistema de riego tecnificado, cuya primera cosecha estaría lista entre noviembre y diciembre de este año, generando ingresos económicos para cientos de familias que observan esta iniciativa como una oportunidad de desarrollo. La Frontera, con sus niveles de producción que superarán las 50 toneladas por hectárea, se convertirá en la zona de producción de taya más grande de Lambayeque y de todo el norte peruano. El proyecto que comenzó en el 2003, consistió en la capacitación a los agricultores sobre la siembra de este cultivo alternativo mientras se conseguía el presupuesto para la producción de los plantones de tara y la adquisición de los equipos de bombeo y distribución del agua que sería obtenida con la perforación de pozos tubulares. “La inversión en este producto a diferencia de lo que se necesita para la siembra de esparrágos, páprika o caña de azúcar es menor. Aquí se destinó unos 1500 dólares por hectárea con riego tecnificado, en los demás productos se invierte unos 10 mil dólares”, destacó César Gonzáles, propietario de uno de los fundos. Agregó, que para irrigar un hectárea de tara al año se necesitan 5 mil metros cúbicos de agua, mientras que para el arroz más de 15 mil metros cúbicos. Por ello se constituye en una opción de cultivo alternativo frente a los tradicionales. Explicó que “para atender la demanda externa se deberá contar con unas 10 mil hectáreas y en Lambayeque hemos dado el primer paso de una siembra a gran escala a diferencia de otras regiones del país”. Esta experiencia exitosa fue expuesta al presidente de la región Lambayeque, Yehude Simon Munaro, quien recorrió los campos de cultivo acompañado del gerente de Recursos Naturales y Gestión del Medio Ambiente, Juan Sandoval Valdiviezo. La autoridad regional comprobó que si era posible reverdecer tierras que por siglos permanecieron en completo abandono. También verificó la ampliación de la frontera agrícola con productos como páprika en otro sector de la Frontera. “Nadie quiso aventurarse con el proyecto porque no confiaban que si era posible convertir la arena en áreas verdes y miren ahora, Mórrope se convierte en la primera zona de mayor producción de tara en el Perú”, señaló Simon Munaro. Adelantó que se firmará una alianza estratégica pública – privada, que permitirá al Gobierno Regional apoyar a los productores en la sostenibilidad del proyecto, en la ampliación de su frontera, así como en el mejoramiento de la carretera carrozable para el traslado adecuado de su producción. Para fines de año, se tiene previsto la instalación de una planta de procesamiento de tara en el distrito de Jayanca, lo cual traería puestos de trabajo. La producción, estimada en 100 toneladas, será sometida a los procesos químicos respectivos para la obtención del polvo y goma de tara. El primero es utilizado como tinte y curtidor de cueros, y el segundo derivado tiene diferentes usos en la industria alimentaria como estabilizador para productos de consistencia viscosa (como salsas, yogurt, mermeladas), así como en la industria farmacéutica para la producción de medicamentos dietéticos y para curar úlceras y cicatrices. También se constituye en un proyecto de desarrollo forestal, pues además de utilizar sosteniblemente los recursos del árbol de tara, transcurridos algunos años éstos permitirán reforestar el área. De igual manera, es considerado como un modelo ecológico porque no utiliza fertilizantes químocos, por el contrario cuenta con pozas conteniendo fertilizantes orgánicos. Para la siembra de tara no es indispensable talar las especies forestales existentes como algarrobo, ficus y sapote. En los pequeños reservorios donde almacenan el agua procedente de los pozos tubulares se viene planificando la crianza de tilapias, como una actividad complementaria de producción que también generará ingresos familiares. Indicar que para llegar a la zona del proyecto es necesario recorrer la ruta Chiclayo-Jayanca y luego ingresar por una trocha carrozable de más de 15 kilómetros que conduce hasta el desierto de Mórrope.